Lucía Miranda

Lucía Miranda es una conjunción de nombre y apellido de muy buena consonancia que hace agradable su mención y que ha sido muy vocalizado durante cierto tiempo por actores y en tertulias, amén de las veces que fue escrito. Hoy el tema que hace al nombre, sólo es conocido por historiadores, investigadores literarios y de teatro. Será grato recordarlo con ayuda de bibliografía de las tres disciplinas mencionadas.

Lucía Miranda es el personaje de una serie de obras para teatro del género tragedia y literatura en la Argentina, cuyo argumento esta basado en una supuesta historia. La seudo historia, no es más que una leyenda que surge como parte de crónicas y relatos de los acontecimientos ocurridos durante la época de conquista y colonización española en el Río de la Plata. Pero, paradójicamente la leyenda es muy histórica, tanto que su mismo relator es un personaje histórico. Se trata de Ruy Díaz de Guzmán, considerado el primer historiador de la región del Plata, que en esa época comprendía los ríos Uruguay, Paraná y Paraguay, cuyo eje operativo era Asunción del Paraguay.

Ruy (Rui o Ruiz) Díaz de Guzmán nació, vivió y murió en Asunción entre 1554 y1629. Su padre fue un español sobrino de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el segundo Adelantado del Río de la Plata, después de Pedro de Mendoza. Su madre, Úrsula, era una mestiza distinguida, hija de Martínez de Irala, el varias veces gobernador de Asunción, habida con una indígena, por lo que a nuestro hombre se le considera mestizo.

A Díaz de Guzmán bien podemos domiciliarlo en Asunción, pero en realidad durante casi toda su vida, recorrió prácticamente todas las regiones del Perú al Río de la Plata, y los viajes y estadías en muchos casos deben contarse por años, participando en conquistas, fundaciones y colonizaciones. Basándose en relatos, comentarios y experiencias propias, escribió una crónica histórica —a su modo de concebir la historia— desde los descubrimientos de los ríos llamados de la plata, creyendo que los llevarían a las fuentes de plata y oro, hasta la fundación de Santa Fe en 1573. (Corrido el lugar unas leguas hacia el sur, será la actual capital de la provincia de ese nombre en la República Argentina)

A pesar de todos los defectos, ya sean anacronismos o inclusión de versiones inverosímiles, tiene valor histórico. Sirvió como fuente que fue muy consultada por investigadores que a su vez fueron señalando sus muchas falencias. Algunas críticas son demoledoras, otras comprensivas. Su crónica la concluyó en Charcas (Hoy Sucre, Bolivia) en 1612 desde donde la envió a España para el duque de Medinasonia, noble del que fuera secretario su padre, a quien le dedicó sus “Anales del descubrimiento, población y conquista de las provincias del Río de la Plata”. El trabajo no tiene título de tapa, sino que se toma el que indica en el prólogo. El manuscrito original se perdió a igual que otro ejemplar autógrafo depositado en el cabildo de Asunción.

Las versiones que se conocen son copias posiblemente efectuadas por jesuitas, que le asignaron el título de ”Argentina manuscrita” para diferenciarla del cercano poema “Argentina”, de Martín del Barco Centenera de 1602 ya que esta obra fue impresa en Lisboa. Centenera hace la primera mención al que será el nombre del país que describe su poema, pero el título de la crónica de Díaz de Guzmán como sabemos es apodado y no estuvo en la mente del autor.

El marco geográfico y la época histórica del tema ya han sido señalados en forma relativa. Puntualmente, el lugar y fecha de los hechos de la leyenda, se localizan en el fuerte “Sancti Spíritus” fundado por Sebastián Gaboto un 9 de junio de 1527 cerca de la desembocadura en el Paraná del río Coronda que incluye las aguas que a poca distancia, le vierte el Carcarañá. Sin embargo, en general, se lo ubica en la supuesta confluencia del Carcarañá con el Paraná (a unos 30 Kms. al norte de la actual ciudad de Rosario). Fue este fuerte el primer asentamiento español en la región , destruido e incendiado por los indios a fines de agosto de 1529. En ese contexto de tiempo, espacio y hechos surge la leyenda.

La crónica de Díaz de Guzmán no sólo difiere en fechas, sino que los personajes nunca existieron, pero para él fueron reales. Debe tenerse en cuenta que sus fuentes fueron orales y muchas proveniente de indígenas. Por otra parte, el nivel de racionalidad de los tripulantes y jefes conquistadores, y por ende la cultura que recibían los mancebos de la tierra, tenía mucho de resabios medievales. No olvidar que llegaron a “ver” amazonas y gigantes patagones influenciados por las novelas de caballería medieval, que justo por la fecha de esta crónica las ridiculizara Cervantes con su “Don Quijote de la Mancha”.

Existe abundante bibliografía sobre el tema por la variedad de versiones sobre el origen, la leyenda misma, análisis literarios y crítica a las representaciones teatrales que abrían la polémica. La leyenda es conocida como la de Lucía Miranda, pero el cacique Siripo pasará a ser personaje principal a través de la famosa obra teatral de Lavardén. Desde 1718 hasta 1864 se cuentan seis representaciones históricas documentadas en Buenos Aires y dos novelas de fines del siglo XIX y primer tercio del XX.

El escritor y poeta argentino Manuel José de Lavardén, autor de la famosa “Oda al Paraná” tomó la leyenda y la adaptó para guión de una obra teatral titulada “Siripo” que fue estrenada en los carnavales de 1789 en el “Teatro de la Ranchería”. El histórico teatro no tuvo suerte de continuidad. Se había inaugurado en 1783, se cree un 30 de noviembre (día instituido como del teatro argentino) y en 1792, un 15 de agosto, un cohete disparado desde una iglesia en celebración de una festividad religiosa (Asunción de la Sanísima virgen) cayó sobre el techo y lo incendió. Los restos del teatro fueron demolidos. Allí estaba el texto del libreto de “Siripo”.

El tema central original —al margen de la variedad de versiones— es el amor pasional del gran cacique de las tribus timbúes Mangoré y su hermano y sucesor Siripo, por una mujer española —Lucía Miranda— esposa del capitán Sebastián Hurtado de la dotación del fuerte que terminó en tragedia. La proposición de Mangoré fue rechazada por Lucía Miranda que huía de su asedio. Por el desaire el jefe indio propuso a su hermano Siripo la destrucción del fuerte alegando la ocupación y dominio de sus tierras. El fundamento hizo aceptar la idea y la trama con que se logró ejecutar con éxito la idea.

La trama era aprovechar la salida de españoles a explorar o buscar alimentos y entrar al fuerte ofreciéndolos como regalos. Así Mangoré ingresó y se quedó en el fuerte con un grupo de indios. Demás está relatar que por la noche asaltaron a los guardias y abrieron las puertas dando lugar al ingreso de los que con Siripo acechaban esperando el momento. La sorpresa permitió una matanza general de españoles, salvo que el ideado personaje a cargo del fuerte, enfrentó a Mangoré y lo mató antes de caer también él herido de muerte. Sólo se salvaron unos jóvenes perdonados y las cinco mujeres del fuerte, entre ellas Lucía Miranda, que Mangoré pensaba tomar por cautiva o esposa.

Pero desde ese momento será cautiva de Siripo, que al verla se enamoró también de ella. Hasta aquí podemos considerar lo sucedido como primera parte del drama. Sebastián Hurtado, el marido de Lucía Miranda era de los que habían salido a navegar y regresó a los pocos días, observó el desastre y se arriesgó a bajar a tierra para buscar el cadáver de su mujer, al no hallarlo se presentó a los indios y Siripo lo sentenció, pero Lucía Miranda, ahora esposa del cacique, le imploró el perdón, que le fue concedido.

Sebastián Hurtado para estar cerca de su mujer, pidió quedarse en la tribu y una mujer a cambio, que Siripo le concedió. Pasado un tiempo Lucía y Sebastián se encontraban y no tardó el cacique en enterarse por delación de otra esposa india. Siripo no pudo comprobarlo pero la duda por el engaño lo enardeció de ira. Ordenó a sus indios saetar contra un árbol a Sebastián Hurtado y a morir en la hoguera a la española. Creemos que aquí hay que bajar el telón a la leyenda de Lucía Miranda.

Fin.

Bibliografía:
Anderson Imbert, Enrique. “Historia de la literatura hispanoamericna” Méx., F.C.E. 1979.
Arrieta, Rafael Alberto. “Historia de la Literatura Argentina” T. 1 Bs.As., Peuser, 1958.
Boldori, Rosa. “La identidad cultural del Mercosur” Bs.As., Ciudad Argentina, 2002.
Castagnino, Raúl H. “A dos siglos del Teatro de la Ranchería” en “La Nación” 27/11/83.
Cosmelli Ibáñez, José Luis. “Historia cultural de los argentinos” Bs.As., Broquel, 1975.
Gianello, Leoncio. “Historia de Santa Fe” Bs.As., Plus Ultra, 1978.
Díaz de Guzmán, Ruy. “Anales….”. “Argentina manuscrita” en “Colección de obras y //documentos relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del Río de la //Plata” Tomo I. Edición de 1836 por Pedro De Angelis. Bs.As., Plus Ultra, 1969.
Ordaz, Luis. “Breve historia del teatro argentino” T. 1. Bs.As., Eudeba, 1962.
Ortega, Miguel. “Lucía Miranda en Orígenes del Teatro Nacional” Bs.As. Fac. de Filosofía // y Letras . Instituto de Literatura (U.B.A.). 1923/1934.
Soler, Amadeo P. “Puerto Gaboto” Edición del autor. Rosario, mayo de 1980.
Wast, Hugo. (Martínez Subiría) “Lucía Miranda” Bs.As., Ed. H. Wast, 1929. (Novela)
Selección y composición: Ernesto Del Gesso. ernestodelgesso@hotmail.com

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