Amazonas, mito y toponimia americana..

Mitología. California. El río Amazonas.

El mito de las amazonas tiene su origen muchos siglos antes de la era cristiana, quizás un milenio. Mantuvo su vigencia por toda la antigüedad, el medioevo y entró en los primeros años de la modernidad. Siendo el descubrimiento de América unos de los hitos de la coyuntura medieval-moderna tendrá su presencia en el nuevo continente.

Mitología.

Las muy variadas versiones de los mitos de las amazonas, en general tratan desde el origen del nombre, lugar de asentamiento (en todos los continentes conocidos en la antigüedad) , toponimia, hechos, batallas, reinas, etc. en las que pesa el problema de las traducciones e incluso el de las contradicciones. Por lo tanto, este trabajo toma las más clásicas fundamentada en la bibliografía que se cita al final de esta minuta sobre el tema.

El término amazona viene del griego a-mazón, sin pecho, porque la leyenda explica que estas mujeres se extirpaban un seno para mejor dominio del arco y la flecha. Vivían en poblaciones o tribus sólo de mujeres que se reunían periódicamente con hombres para procrear, criando sólo a las niñas. Los niños varones eran entregados a las tribus vecinas de las que provenían sus ocasionales parejas o los eliminaban según la versión más cruel.

La aparición en la historia de las amazonas es a través de la Ilíada, pero no en la versión original atribuida a Homero, sino como agregado posterior, ya sea por discípulos, en el caso de la existencia de este aedo, o bien como introducción tardía como uno más de los cantos épicos que componen esa especie de Biblia de la Grecia arcaica que, en parte, resultaron ser historia. Según aquella historiografía —que incluye mitos y leyendas— este pueblo se asentaba sobre las márgenes del río Termodonte en la región de Capadocia, situada en la costa sur del entonces Ponto Euxino, el actual Mar Negro.

La región se ubica en la península de Anatolia que hoy se conoce como Asia Menor, actual territorio de Turquía, que también tiene costa sobre el mar Egeo frente a Grecia. En este mar, las ruinas de isla y ciudades costeras colonizadas por griegos en la península asiática, se han encontrado murales con distintas representaciones de amazonas que demuestra la gran expansión del mito en sus diferentes versiones. De la antigua ciudad de Efeso en esa región, se dice que es toponimia de una reina. Aquella polis fue famosa por su templo a la diosa Artemisa a la que, entre otras divinidades, hay quienes la consideran también de las amazonas.

En la versión de la Ilíada, después de la destrucción de Troya, enfrentaron a los griegos pero fueron vencidas. Aquiles mató a su reina, Pentiselea. Lloró sobre su cadáver al verla tan joven y bella, y es más, de un golpe de puño mató al inoportuno guerrero aqueo Tersites por reírse de sus lágrimas.

Otra versión las relaciona con Heracles, el héroe mitológico griego que entre otras hazañas son famosos los doce trabajos. Uno de éstos —octavo, noveno o décimo según diferentes autores— fue el apoderarse del ceñidor o cinturón mágico de la reina amazónica Hipólita que lo había recibido de Ares, el dios de la guerra. A pesar de ello, fue vencida y muerta en la lucha. Heracles y Ares son Hércules y Marte, respectivamente para los romanos.

Heródoto, (484+425 a C), al que Cicerón (106+43 a C) llamó el padre de la historia, en su IV libro de “Los nueve libros de la historia” relata que tras la invasión al Ática, para rescatar a la reina Antíope, hermana de Hipólita raptada por Teseo, en una aventura en la tierra de éstas para emular a Heracles, al ser rechazada la invasión las hace llegar a la tierra de los escitas según veremos, porque aquí cabe aquí una digresión. Estas mujeres siempre fueron vencidas por los griegos, en la mitología de éstos, jamás aparecerían como vencedoras, son mitos creados por ellos y además por hombres.

El historiador griego explica que en su fuga se apoderaron de unos barcos que no sabían dirigir, y los vientos las llevaron a la tierra de los bárbaros escitas en la costa norte del Ponto Euxino. La versión de Heródoto tiene mucho de romántico. En efecto, si bien no lo señala específicamente, se deduce que desaparecen como pueblo de sólo mujeres, por cuanto se unen a un grupo de escitas que deben abandonar su tribu y formar un nuevo pueblo con ellas. De esta unión devendrían los sármatas que dieron nombre a la Sarmacia, región sobre el amplio golfo al norte del Ponto, que, encerrado por la península de Crimea, lo transforma en el Mar de Azov.

Estos y otros mitos relacionados con amazonas fueron llevados a la tragedia por Esquilo (525+456 a C), considerado el padre de la tragedia griega. En “Las Euménides” la última de la trilogía “La Orestíada” relata aquella invasión de amazonas al Ática para rescatar a la reina Antíope, raptada por Teseo, quien la hará su esposa, naciendo de esta unión, Hipólito.

Ya en tiempos modernos, el célebre dramaturgo francés Jean Baptiste Racine (1639+1699) en su drama Phèdre evoca a la reina amazona Antíope, y a su hijo Hipólito, que será víctima de argucias de Fedra. Aparte de las obras para tablas, de las amazonas se encontrarán, muchísimas representaciones escultóricas y pictóricas realizadas por artistas de todas las épocas. Además, hasta fines del medioevo y principios de los tiempos modernos, hay relatos de haber sido vistas en todos los continentes, pero… ninguno pudo ser confirmado. ¡Qué pena!.O ¡Que imaginación!

El mantenimiento del mito hasta los tiempos señalados, coincide con el descubrimiento de América y debe descartarse que el nuevo continente tenga sus amazonas. Se las supuso en regiones del norte, al oeste, sobre el Pacífico, en la península de California. En el sur, con tanto convencimiento, que los primeros exploradores del gran río brasileño que vuelca sus aguas al Atlántico lo bautizaron Amazonas. Hay más versiones, hasta Colón las cita. Pero aquí sólo nos ocuparemos de como se gestaron las toponimias amazónicas mencionadas.

California.

En las regiones americanas el mito aflora entre la historia del descubrimiento, conquista y colonización española. En el caso de California, no estará de más, para ubicarnos en lo que era la California original y las actuales, introducirnos también, someramente, en la historia ya de países americanos.

Fue Hernán Cortés quien en 1533, descubrió la península de California creyéndola una isla, pero en 1539 Francisco de Ulloa recorre el golfo y comprueba que en realidad era una península, con la característica de ser una lengua de tierra de 760 Kms. que se entiende paralela al mar y al continente formando entre ambos, un estrecho y también largo golfo en cuyo fondo desemboca el río Colorado que viene del llamado Gran Cañón del Colorado en el estado de Arizona de los Estados Unidos.

La península y tierras al norte nominadas California eran Territorio Interior del Virreinato de la Nueva España, con capital en Monterrey. México, lo heredó de España tras su independencia, aún cuando el hecho fue tardío en la zona. No llegaron hasta allí los intentos revolucionarios populares e indigenistas de los curas Hidalgo y Morelos. Sólo el de los criollos encabezado por Iturbide tuvo efecto en la zona.

Con el tiempo comenzó una nueva historia vinculada con la idiosincrasia y poderío de los vecinos del norte. México sólo tenían un dominio nominal sobre esta parte de su vasto territorio ocupado por indígenas y colonos norteamericanos. El problema empezó con Texas, donde los colonos norteamericanos se independizaron y propusieron incorporarse a los Estados Unidos. México no lo acepta y tras la guerra entre 1845 al 48 en intento de defender la posesión, termina perdiendo casi el 50% de su territorio original..

Las tierras perdidas del noroeste hasta el Pacífico son los actuales estados norteamericanos de Colorado, Nuevo México, Utah, Arizona, Nevada y California. De California, México conservó la península que recibirá el nombre de Baja California y el golfo. La región al norte de la península será la Alta California, que actualmente la ocupa el estado de California de los Estados Unidos.

Después de la extensión histórica geográfica para ubicarnos en la situación actual, volvamos al marco histórico original donde se plateó la fábula amazónica. El origen del nombre California estuvo siempre vinculado a ideas de países fantásticos y una de las primeras menciones sobre estos aparece nada menos que en la famosa Chanson de Roland, cantar de gesta que relata un hecho del siglo VIII en el paso pirenaico de Roncesvalle.

Allí Rolando, sobrino de Carlomagno, muere en la batalla y el emperador lo despide haciendo alusión a reinos y países que lo atacarán y concluye nombrando uno fantástico, Califerne, término que para algunos autores puede ser considerado como antecedente de California, por cuanto reaparece en el siglo XVI en una de la más famosas novelas de caballería española. Es en “Las Sergas de Esplandian” de Garci Rodríguez de Montalvo, o Garci Ordóñez de 1505, donde aparece California derivado del término Califerne.

El propio descubridor, Hernán Cortés y sus hombres, fueron los que expandieron la creencia que la supuesta isla era la ínsula de Espladián. Insula es un latinismo de isla, usado por Cervantes en su Quijote ridiculizando esta literatura. Además, agregaron que estaba habitada por un pueblo sólo de mujeres liderado por una reina llamada Calafia. No cabe duda de la influencia del mito de las amazonas en la toponimia de la región.

La California de las amazonas y riquezas fabulosas, es la Baja California cuando fue creída ínsula, pero la California que el mundo moderno conoce más, es el estado o estrella número 31 de los Estados Unidos. La capital del estado, Sacramento, es una ciudad surgida en la cercanía del lugar del hallazgo del oro, casi a la firma del tratado por el que pasó a territorio de USA. Pero, aparte de su capital está más representado por San Francisco, el Golden Gate, Berkely. Los Ángeles, con su Hollywwod, Beverly Hill, Disneylandia y el centro tecnológico de Silicon Vallery.

Pero también la naturaleza le da su impronta a la Alta California; por el valle central corre la Falla de San Andrés, la que originó los múltiples terremotos que han sucedido, pero también hay naturaleza benigna. Está encuadrada en parques nacionales como el de Yosemite o el de las Secuoyas, los gigantescos y milenarios árboles cuyos ejemplares representan la prodiga naturaleza de California. Por otra parte, no todo lo hispánico se ha borrado, quedan muchas estancias y templos de las misiones, entre otras, San Juan de Capistrano. También queda mucho por destacar de la California donde no había amazonas.

El Amazonas.

En Sudamérica las amazonas también tuvieron su hábitat en las márgenes del río que lleva su nombre. El Amazonas se conforma en la mayor cuenca fluvial del mundo, 7.000.000 de Kms². Las cabeceras del río parten de Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia y en Perú se produce el nacimiento directo. Hasta ahora es considerado con sus 6.400 Kms., el segundo río en longitud, después del Nilo con 200 Kms. más, pero nuevos estudios consideran que su naciente no sería el Marañón sino el Ucayali, con lo cual superaría al Nilo en 50 Kms.

En la parte alta recibe el nombre de Marañón, al entrar en Brasil lo llaman Solimoes hasta la confluencia con el Negro, donde se encuentra la famosa ciudad de Manaos y de allí toma el nombre de Amazonas. La desembocadura en el Atlántico forma un estuario de más de 200 kilómetros de ancho. La descarga del material que arrastra ha formado grandes islas y algunas por canales abiertos en la tierra firme como la de Marajó. La magnitud de la fuerza de la corriente dulce queda demostrada al penetrar en el mar donde llega casi a trescientos kilómetros mar adentro.

El haber recibido este río el nombre de aquellas damas, demuestra el impacto que produjo en los hombres que lucharon frente a ellas según veremos en las crónicas del descubrimiento. A igual que en el norte americano, en el sub continente del sur, el mito se encuadra en la historia de los descubrimientos. La expedición que descubrió el río tuvo su origen en las exploraciones que por tierras del Perú realizaba Gonzalo Pizarro, hermanastro del conquistador Francisco Pizarro, con la esperanza de encontrar nuevas fuentes de oro.

En un determinado momento Pizarro regresa al punto de partida que era Quito y continuará la exploración su teniente, Francisco de Orellana. Éste, siguió avanzando por los cursos de los ríos hacia aguas abajo. A medida que avanzaba se dio cuenta que el ancho y caudal de éstos lo llevarían a algo importante. Las corrientes lo lanzaron al que sería el Amazonas. Fueron ocho meses de navegación hasta llegar a la desembocadura en el Atlántico en agosto de 1541. Recaló en las islas del delta, ya conocidas por la navegación en el Atlántico, de allí fue a Cuba de donde partió para España a ofrecer al rey lo descubierto y pedir títulos y derechos. En una siguiente expedición a su río murió de fiebre tropical en 1544.

El cronista que viajaba en la expedición descubridora del río, que en los combates con los nativos, fue herido y perdió un ojo, fue Fray Gaspar de Carvajal. Sus relatos describen la permanente lucha en las márgenes del ancho río que no ofrecía lugar fácil para bajar por alimentos. En cualquier sitio elegido los habitantes costeros se mostraban belicosos, incluidas las mujeres que guerreaban a la par de los hombres.

He aquí un punto importante, del cual, a partir del mismo, es oportuno dar por terminado la permanencia de la creencia fabulosa de los pueblos sólo de mujeres guerreras. Justamente en el más grande homenaje —con el nombre del río— terminará la mística de las amazonas. El nombre dado a esas mujeres por su participación en la guerra, junto a sus hombres, fue acertado en la época por la vigencia del mito. Sin embargo, la actitud de aquellas amazonas, permanece vigente, porque hoy, sin considerarlas amazonas, las mujeres tienen plena participación en los ejércitos modernos.

Epílogo.

Los mitos, entre ellos el de las amazonas, han pasado a ser literatura de aventuras fantásticas para niños y niñas entrantes en la adolescencia. Pero el concepto de amazonas no se ha desprendido de las mujeres. En efecto, el término amazonas se identifica con la de jinetes femeninos. Esta denominación no mítica, es muy antigua, pero toma mayor vigencia en los últimos siglos en el campo social y deportivo, por el ejercicio de la equitación por parte de mujeres, actividad en la que ellas lucen su belleza y elegancia más habilidad y destreza en competencias hípicas.

Fin.
Bibliografía:

Heródoto. “Los nueve libros de la historia” Madrid, Perlao, Páez y Cia., 1909.
Esquilo. “La Orestiada” Barcelona, Planeta De Agostini, 1997.
Meunier, Mario. “Mitología Clásica: La Leyenda Dorada” Buenos Aires, ESE, 2005
Grimal, Pierre. “Diccionario de mitología Griega y Romana” Bs.As., Paidos, 2005.
Gaytan, Carlos. “Diccionario Mitológico” México, Diana, 1965.
Grant, Michael. “Historia de la Cultura Occidental” Madrid, Guadarrama, 1975
Hilton, Sylvia L. “La Alta California Española” Madrid, Mapfre, 1992.
Rubio Recio, J. M. “El amazonas” Madrid, Anaya, 1988.
Selección de documentos referentes al descubrimiento de América, Bs.As., Eudeba, 1964.
Sánchez, Luis Alberto. “Breve Historia de América” Bs.As, Losada, 1972
Séjourné, Laurette. “América Latina” Madrid, Siglo XXI, 1970.
Villalba y Rubio, Fernando. “Diccionario Geográfico Universal” Madrid, Del Aire, 1953.

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: