La cachila, pájaro popular en la sociedad rioplatense.

Cachilo, cachila, cachirla y correcaminos son los nombres zonales que reciben en la región rioplatense unos pájaros —denominación de las aves pequeñas— del medio rural y suburbano, aún cuando de éste último ya casi han desaparecido. Pertenecen a la Familia Motacillidae de la que se conocen en el mundo cincuenta y cuatro especies y de las cuales hay ocho en Sudamérica y todas habitan en Argentina. En Uruguay hay cuatro. A pesar de las similitudes de los ejemplares, confusiones populares e incluso diferencias entre los autores, las especies, dentro de sus generalidad están, lógicamente, diferenciadas.

En lo general habitan en espacios abiertos, en áreas rurales, en pastizales cerca del agua, labradíos, rastrojos y también zonas de arbustos. Miden entre 11 y 15 cm y sus colores varían en el dorso entre pardo, rojizo y agrisado y presentan estrías, rayas negras, en algunas especies, blancas. El pecho puede ser amarillo, blancuzco u ocres con manchas pardas. Hay especies de aspecto semejante al gorrión, otras al chingolo, como el cachilo ceja amarilla.

En particular los de la especie Anthus, son terrícolas, anidan en el suelo y caminan, no saltan, son miméticas y sólo realizan vuelo nupcial, elevándose velozmente y dejándose caer en planeo cantando. La cachirla chica produce un largo zumbido “chiiiii” (Anthus chii). Otras especies como el cachilo canela (Darracospiza albipons) vuelan en pequeños trechos y andan siempre en pareja. Algunas especies habitan hasta el sur del país, otras sólo hasta Santa Fe, caso del cachilo coludo grande que se posa y mece en las delgadas varillas de los pajonales

Lamentablemente algunas especies se encuentran en vías de extinción. Quedan pocos campos vírgenes. Por suerte con la creación del Parque Nacional de Mburucuyá, en Corrientes, con zonas de pajonales y pastos autóctonos, región de gran habitat de estos pájaros, si se concretan las gestiones y proyectos para evitar la desaparición de la flora y fauna autóctona, se logrará la recuperación de estos pájaros y muchos otros animales.

El título de este trabajo lo determina con claridad en el ámbito de las ciencias sociales. Su objetivo es destacar la múltiple introducción en el habla coloquial rioplatense de uno de los nombres de los pájaros descriptos en los párrafos anteriores. Para tal descripción, con temor, debí inmiscuirme en bibliografía de la ornitología para intentar una mejor ubicación de las pequeñas aves, cuyo uno de sus nombres motiva la presente minuta.

De los varios nombres citados el de “La cachila” es el que más introducción popular ha tenido en la población de la región del Río de la Plata principalmente en Uruguay. Allí se lo ha tomado para denominar un amplio espectro de aspectos de la vida social, tales como una conocida estancia o un club de rugby, varias veces campeón de la liga uruguaya. En Montevideo y también en Buenos Aires, a los autos viejos, desvencijados, muy particularmente los primeros Ford T, cuando se iba produciendo el avance de nuevos modelos, en lenguaje popular y vulgar (no lunfardo) se les llamaba cachilas, costumbre ya en desuso.

En la Argentina, hasta mediados del siglo que acaba de terminar el término era popular a través del tango de la guardia vieja “La cachila” de Eduardo Arolas aún cuando fuera estrenado en Montevideo alrededor de los año 20. La fecha que se cita generalmente es 1921 por ser ese año el de la primera grabación fonográfica realizada en Buenos Aires por la orquesta de Roberto Firpo.

El porque de lo incierto de su estreno nos introduce en aquel sub mundo del ambiente del tango donde éste era sólo una parte. El marco histórico es el de la avalancha inmigratoria y el de las exportaciones agropecuarias masivas y el marco geográfico el triángulo de las ciudades portuarias, Buenos Aires, Rosario, Montevideo. Tampoco es claro el origen del nombre dado al tango, en su origen sin letra, siendo uno de las posibles motivaciones una cachila que tenía Arolas que al margen de nuestro tema, tuvo que ver mucho en su vida.

“La cachila” también es tema de poesía y de una pluma intelectual Argentina como la de Leopoldo Lugones que tuvo cambiante y controvertida posición política, pero que nadie discute sus cualidades literarias tanto en los temas clásicos como en los de tradición Argentina. Muchos de éstos de gran sencillez y dedicados a la naturaleza, allí los pájaros tienen sus versos, El martín pescador, El hornero, La torcaz, El picaflor y al nuestro, La cachila:

Un gemidito titila
Por el aire, donde en vilo,
Como colgada de un hilo
Va subiendo la cachila.

Allá cerca ha hecho su nido,
De la huella que en el barro
Deja la mula del carro
Al pasar cuando ha llovido.

Y así el pajarillo blando
Entre el riesgo y el trueno
Vive volando y gimiendo,
Muere gimiendo y volando.

Fin
Fuentes:
Narosky, Tito con Izurieta, D. “Guía para la investigación de las aves de Argentina y Uruguay”
/ Bs.As., Vazquez Mazzini Editores, 1988.
Canevari, Pablo con Narosky, T. “Cien aves Argentinas” Bs.As., Albatros, 1995.
Blanco, Victoriano S. “Los pájaros y su mundo maravilloso” Bs.As., Cosmopolita, 1985.
Autores varios “Nueva Guía de las Aves Argentinas”Bs.As. Fundación Acindar, 1991.
del Priore, Oscar e Irene Amuchástegui “Cien tangos fundamentales” Bs. As., Aguilar,1998.
Loriente, Horacio. “Ochenta notas de tango” Montevideo, Ed. de la Plaza, 1998.
Literatura general y antologías sobre Lugones.
Selección y composición: Ernesto Del Gesso.

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